La abogada y especialista en derecho tecnológico analizó el avance de los algoritmos en los tribunales, advirtió sobre los sesgos en las decisiones automáticas y remarcó el rol central de la educación para evitar que la brecha social se profundice.
La irrupción de la inteligencia artificial generativa marca un punto de inflexión en el ejercicio profesional del derecho y en los procesos de la administración de justicia. En diálogo con Ale Trotta durante la emisión de Paténtate, Silvia Maeris —docente universitaria y especialista en derecho y tecnología— examinó las ventajas operativas y los dilemas éticos que plantea la adopción acelerada de estos sistemas en el ámbito judicial.
«Pasamos de consultar el código procesal a operar con un nuevo código. Hoy nos comunicamos con los sistemas en lenguaje natural: un profesional independiente con un dispositivo móvil puede alcanzar la misma capacidad operativa que una firma tradicional.»
Algoritmos en tribunales: el debate por la trazabilidad y los sesgos
Uno de los ejes centrales del análisis se centró en la implementación de herramientas de inteligencia artificial en diversos poderes judiciales del país para calificar, ordenar o despachar causas sin esquemas claros de auditoría ni control de partes.
«Si el sistema judicial recurre a un evaluador automatizado para admitir o desestimar un reclamo, la pregunta de fondo es quién audita los sesgos del algoritmo. Los patrones de datos pueden perpetuar discriminaciones por género, profesión o nivel socioeconómico sin supervisión visible.»
Maeris citó antecedentes de sistemas de valoración de riesgo implementados en Europa, donde la ponderación automática terminó sesgando diagnósticos en materias sensibles como la violencia de género, al priorizar variables estadísticas por encima del análisis individual de cada caso.
Democratización operativa frente a la brecha educativa
Respecto al impacto social de la digitalización, la especialista remarcó que la tecnología genera un efecto dual: simplifica procesos y reduce costos operativos para profesionales independientes, pero al mismo tiempo profundiza las asimetrías en los sectores desprovistos de infraestructura básica.
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Oportunidades en el ejercicio profesional: Permite que profesionales independientes y jóvenes graduados gestionen proyectos y litigios complejos sin requerir grandes estructuras corporativas.
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El obstáculo estructural: La falta de conectividad, el déficit de equipamiento y los problemas de alfabetización básica restringen el acceso a una porción significativa de la sociedad.
«La inteligencia artificial otorga competitividad, pero la verdadera brecha sigue estando en la educación. Sin una base sólida de formación y valores para su empleo, las diferencias sociales corren el riesgo de volverse insalvables.»
El Consejo de la Magistratura y la representación del ejercicio profesional
En el tramo final de la entrevista, Maeris se refirió a las próximas elecciones para elegir representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura de la Nación y destacó la postulación de Alberto Biglieri al frente de la lista Unidad en Defensa de la Abogacía.
«Significa la certeza de tener a un verdadero trabajador de la profesión en ese lugar, alguien que camina tanto la capital como el conurbano y que conoce de cerca las necesidades de los colegas que ejercen día a día.»





