En una nueva entrega de su clásica sección, Sasu trajo al espacio de Patentate un análisis profundo y necesario sobre la realidad que atraviesan los adultos mayores en la Argentina actual. Lejos de ser una etapa meramente pasiva o contemplativa, la vejez hoy se debate entre la crisis económica, la transformación digital que los expulsa, el impacto en la salud mental y la urgencia de repensar una sociedad que los incluya.
“Si uno toda la vida trabaja, todos los días vive, todo, toda la vida está en el mismo hogar, se supone que si vos hacés el mismo esfuerzo y siempre trabajas… no te pueden cambiar tanto la situación para que no puedas vivir y morir en la misma casa.”
El escenario actual: ¿Cuántos son y cómo viven?
Actualmente, el 16% de la población argentina tiene 60 años o más (lo que equivale a decir que uno de cada seis argentinos es una persona mayor). Este número no deja de crecer debido al aumento en la esperanza de vida, lo que plantea un desafío estructural enorme: una pirámide invertida donde cada vez hay menos aportantes activos para sostener a una población pasiva más longeva.
Sin embargo, vivir más años no siempre es sinónimo de vivir mejor. A la falta de recursos económicos se le suma una barrera invisible pero implacable: el corrimiento del eje tecnológico.
“Hoy en día ya nada prácticamente se aymara a sus conocimientos ni sus necesidades, sino que ellos cada vez más tienen que aprender a usar un celular, aprender a hacer algo en el banco de forma digital, ya no se acercan a los lugares como hacían siempre.”
Sacar un pasaje de colectivo, hacer un trámite bancario o simplemente comunicarse se ha vuelto un obstáculo constante para quienes no crecieron con la digitalización obligatoria.
Jubilaciones, ingresos y la brecha de género
La situación económica marca el pulso del bienestar. Con una jubilación mínima en octubre que ronda los $435.748 más un bono extraordinario que lleva el piso a unas 500.000 pesos, la cifra dista mucho de cubrir las necesidades básicas.
- El peso de la soledad y la viudez: Muchas mujeres perciben pensiones reducidas (el 75% del haber de su pareja fallecida) y se ven obligadas a reinventarse, mantener negocios en casa o seguir trabajando de manera informal.
- La brecha salarial histórica: En 2026 se registró una brecha del 72% en el haber jubilatorio medio entre varones y mujeres, producto de trayectorias laborales interrumpidas, trabajos informales y la histórica falta de acceso a cargos jerárquicos o roles productivos remunerados.
Salud, medicamentos y el rol de PAMI
La salud es el pilar fundamental que sostiene la calidad de vida en esta etapa, pero las noticias no son alentadoras. Aunque PAMI mantiene coberturas al 100% para patologías específicas (como diabetes, oncología o VIH), en la práctica diaria los recortes y las demoras golpean con dureza.
“La que a mí me duele muchísimo, pero es una realidad que dejó bastante abandonados a los adultos mayores cuando es lo que más necesitan, es su medicamento, especialmente a las personas con problemas oncológicos.”
Entre las patologías más frecuentes se destacan la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sumadas a un alarmante 15% de personas mayores de 70 años que padecen trastornos mentales, principalmente depresión y ansiedad.
El aislamiento social: una problemática urgente
Uno de los datos más escalofriantes compartidos en la mesa es que uno de cada cuatro adultos mayores experimenta soledad o aislamiento social. Esto no solo deteriora su salud mental, sino que se convierte en un factor de riesgo extremo, evidenciado en estadísticas de salud mental y en la falta de redes de contención familiar.
“A veces lo que pasa dice: ‘Bueno, yo no quiero ser una carga para la familia’. Y bueno, tenemos que estar con los ojos abiertos, tenemos que ser empáticos con ellos, entenderles la etapa que viven.”
Vivir mejor para vivir más
El cierre de la charla dejó una reflexión ineludible: vivir más no sirve de nada si no se garantiza la dignidad. La vejez no puede ser el fin de los proyectos ni una antesala al olvido institucional y familiar. El gran desafío que enfrenta nuestra sociedad es recuperar la solidaridad intergeneracional, administrar eficientemente los recursos y volver a mirar a los ojos a quienes construyeron el camino que hoy transitamos.





